GUÍA OCTAVA PLAN LECTOR 7°

 GUÍA OCTAVA PLAN LECTOR 7°


 

 

 

INSTITUCION EDUCATIVA OCTAVIO HARRY-JACQUELINE KENNEDY

DANE 105001003271 - NIT 811.018.854-4 - COD ICFES 050963 // 725473

Código: FA 21

Fecha: 20/04/2020

Guía de aprendizaje por núcleos temáticos No 8

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Docente (s):

Nayive Melo Duque

Grados:

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Año:

2021

Período:

Núcleo Temático:

Plan lector

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Objetivo de la guía de acuerdo con los objetivos de grado:

Desarrollar las habilidades comunicativas de lectura, escritura y expresión oral a través de un proceso integrado, con todos los temas vistos durante el año lectivo; teniendo como base los lineamientos curriculares y los estándares básicos de aprendizaje en el área de Plan lector.

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Competencias:

(Cognitiva) Relaciona, identifica, deduce información para construir el sentido global de un texto.

(Procedimental) Prevé el plan textual, organización de ideas, tipo textual y estrategias discursivas atendiendo a las necesidades de la producción, en un texto comunicativo particular.

(Actitudinal) Desarrolla con gran compromiso la propuesta de la guía resumen en forma responsable y puntual.

 

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Indicadores de desempeño:

1.       Realiza ejercicios que le permiten la práctica y la teoría.

2.       Expresa desde lo oral y escrito su pensamiento, haciendo uso de un lenguaje significativo y fluido.

 

Introducción:

¡Cordial saludo queridos estudiantes! Es ésta guía resumen, quiero que repases y definas todos los conceptos más importantes, con éstos temas trabajados durante todo el año lectivo son y serán de gran aporte para afianzar tu aprendizaje en el próximo año.

Quiero que desarrolles cada actividad con gran empeño, constancia y disciplina. 

Recuerda que eres un ser muy importante para tu familia colegio y sociedad y por ende debes demostrarte a ti mismo que haces las cosas con dedicación, entusiasmo y compromiso.

Sabes que puedes despejar tus dudas a través del proceso de alternancia, en los encuentros pedagógicos.

Ah y mi correo es, nayivetareas11@hotmail.com no olvides escribir en el asunto tu nombre completo y el grado, recuerda que debe ser letra legible, ordenada (a lapicero) y con una excelente ortografía.

 

No olvides que, tus profes, te queremos mucho.

Un abrazo gigantesco para ti y tu familia.

 

 

 

 

 

 

CUPIDO ES UN MURCIÉLAGO

Fue a primera vista lo sé.

 Cuando abrí la puerta y la mire, ella estaba frente al espejo acomodándose un mechón de pelo que le caía sobre la mejilla. Volteó su rostro, abrió los ojos sorprendida y caminó hacia mí.

A un metro de distancia se detuvo, igual que mi respiración y mi corazón, hizo una mueca casi imperceptible con el labio Superior y luego grito.

 

-¡Largo de aquí, tonto, este es el baño de mujeres!

De inmediato me lanzo un portazo en plena nariz, y el golpe resultó tan pero tan fuerte, que me provocó una onda de sangrado durante algunos minutos.

Aquel día aprendí dos cosas muy importantes: la primera, que el baño de hombres era el que quedaba junto a la cancha de fútbol la segunda, que el amor cuando llega puede golpear las puertas del corazón de paso, la nariz.

 

 

 

Javier

Me llamo Javier, pero a eso pocos les interesa. Mamá me dice "pequeño": papá "campeón" la abuela me dice "lagartijo"; y en el colegio todavía hay quien me llama "el nuevo", pero en realidad no soy tan no soy tan nuevo, Tengo 12 años Y aunque sigo haciendo uso de la misma cara y la misma voz que cuando tenía 11, ya he comenzado a pagar el boleto de adultos cuando voy al cine.

De entre los 28.419 colegios que deben existir en esta ciudad, mis padres decidieron matricularme en el instituto educativo 1de marzo.

Tan pronto llegue, el primer día le pregunté a una maestra porque el colegio se llamaba así, pensé que quizá se trataría del homenaje a una fecha cívica, de las que todos tenemos que acordarnos de alguna guerra, de una batalla. Pensé que tal vez sería la fecha de nacimiento de algún prócer famoso, de esos que usaban patillas gordas y tenían cara de billete. resulta que el 1 de marzo fecha en que recordamos el cumpleaños del que fue el fundador de este colegio bisabuelo del licenciado seco. ¿Y quién es el licenciado seco? es el director que, a su vez es el bisnieto de su bisabuelo que fue el fundador este colegio.

El colegio se ha construido alrededor de lo que alguna vez fue la casa del bisabuelo seco, que ahora lo sé, se llamó Don temístocles Seco Supongo que ese es el motivo por el cual sus familiares decidieron bautizar a la institución con una fecha de cumpleaños y no con el horrible nombre que le tocó Al pobre señor.

La casa principal es inmensa, una mansión antigua que tiene más 17 habitaciones, lo repito ¡más de 17 habitaciones! tal vez habitaciones parecería que bisabuelo además de fundar colegios pensaba tener hijos. O, tal vez, llegó a tener tantos hijos qué le resultó más económico abrir un colegio propio si la familia tuviera donde educarse.

En el jardín Existen tres edificios adicionales, más modernos que los anteriores. Son edificios blancos.

Existe un detalle curioso o mejor dicho estúpido. Me he  podido dar cuenta de que en ese colegio hay muchos rótulos con mensajes tontos. Junto a los basureros están desperdigados por todos lados hay un rótulo que dice:” basurero. Deposite aquí la basura” pero claro, si los basureros sirven para eso ¿o que se han imaginado? ¿Que están ahí para subirse en ellos y volar a la luna? junto a la pileta hay un rótulo que dice “pileta” bajo el limonero hay uno que dice “limonero” y junto a la cancha de fútbol uno que dice “cancha de fútbol” hay tanto rótulos innecesarios por cada Rincón que no me sorprendería día de estos me obligaron a llevar uno pegado en la cabeza que dijera “niño”.

Ser “el nuevo” de la clase no es agradable, yo estoy acostumbrado a los cambios.

 Me he mudado de casa, de colegio y, un par de veces de país. mi papá dice que tiene un trabajo de aquellos en que parecería que el jefe llega a cuál cualquier día y dice “Hey, tú el de pantalón azul, desde mañana trabajarás en otro país”.  entonces empacamos, la casa se vuelve un desastre, asistimos a fiestas de despedida Y “borra y va de nuevo” mi papá dice que eso es bueno porque tanto cambio significa que le va muy bien en su trabajo, mi mamá dice que es bueno porque podemos conocer muchos lugares y muchas personas, mi hermano mayor dice que es bueno porque papá y mamá dice que es bueno y él nunca discute las opiniones de los mayores, y yo digo que no me gusta pero de todas maneras pierdo por 3 votos contra 1 por lo tanto queda claro que mi opinión vale lo mismo que un rábano.

Cuando uno es nuevo en el colegio, todos lo miran como a una cucaracha, con curiosidad y un poco de miedo (o asco).  El primer día todo preguntan:

___ ¿Cómo te llamas?

---Javier

___ ¿con x o con j ¿
___con j.

Y esa segunda pregunta jamás se sentido, porque en adelante Cada uno y cada una escribir a mi nombre como se le antoje (casi siempre con x, o sea, mal)

 Pero lo que está muy bien, cuando te cambias de colegio, es que lo tienes todo nuevo: el uniforme, los zapatos, la mochila, traje de deportes, los libros, etcétera. Esto lo sabe solo los que, como yo, ha sufrido ese fenómeno “hereditario” que padece hemos quienes tenemos uno o varios hermanos mayores.

Cuando eso ocurría mamá aparecía con esa sentencia que yo odiaba “pero si esto todavía está nuevo, vamos, Javier, pruébatelo para ver cómo te queda”.

 Entonces yo me probaba un pantalón larguísimo o una camisa que me llegaba hasta las rodillas mientras mamá, acomodando alfileres por todas partes, Decía si subimos unos centímetros de este dobladillo y ponemos por aquí una costurita, quedará perfecto” y no quedaba perfecto porque a mí no me gustaba usar la ropa de José… pero te perdía por ser minoría.

Mi hermano y yo hemos tenido, desde siempre, las rodillas en diferentes posiciones. No me refiero a que somos un par de fenómenos que nacimos con las rodillas junto a las orejas y un par de antenas en la frente; lo que quiero decir es que cuando José tenía 10 años las marcas de sus rodillas dejaban en los pantalones nunca fueron las mismas Que yo dejé a esa edad. a él eso no le importaba, claro, pero a mí sí porque yo era el que le daba su ropa y Lucía natural totalmente desproporcionado cuando las marcas del desgaste de la tela en sus rodillas a mí me quedaban demasiado cerca de los pies.

José es más alto que yo, él tiene 15 Y se cree El Clon de Schwarzenegger, pero la abuela me dice que no debo preocuparme, porque un día yo también creceré y seré mucho más alto que José.  Yo también le creído en la abuela y sé que ella nunca se equivoca. Un día me diré 2 metros y tendré las rodillas muchos más arribas que las de José. Afortunadamente en esta ocasión  no heredaré su uniforme. José consiguió que mis padres lo inscribieron en un colegio diferente al mío, un colegio” musical” de aquellos en los que además de enseñarle ciencias y lenguaje, le daban unas clases de violín y guitarra clásica.  Con esto está asegurado se convertirá en un concertista y que mis padres seguirán presumiendo en casa cada vez que ha invitado:

- vamos, José, toca el violín para el tío Carlitos.

_José alucina con su público.

—Yo… bostezo.

 

 

 

2

El primer día en un colegio nuevo es siempre una pesadez. Tienes que permanecer varias horas con chicos y chicas que hablan entre ellos, que cuentan lo bien que la pasaron en las vacaciones, que traen fotografías de los lugares que visitaron, y que te miran como si fueras un bicho que se ha escapado de laboratorio de biología.

Cuando eres “nuevo” nada te quita la sensación horrible de ser algo parecido a un extraterrestre. Te sientes solo, muy solo. Si  nadie rompe el hielo y se te acerca, Sólo tienes una opción: hablar con otro “nuevo” cruzar cuatro cinco preguntas poco importantes, y luego nada volverá el silencio. Pero al menos ya has hablado con una persona y por si alguien le queda la duda ya has demostrado que tienes lengua, garganta y dientes además y qué sabes hablar el mismo idioma que el resto.

La maestra es una mujer de aquellas a las que le resulta imposible calcular les la edad.

 Podría tener 28 años bastante aporreados, o 55 muy bien disimulados.

 Intenta ser Cortés hasta convertirse en un ser exageradamente dulzón.  Sus frases Las acompaña con la palabra “cariño”: “puedes limpiar el pizarrón Cariño2, ”¿Ya aprendiste la fórmula, cariño?”, “¡sal de la clase, charlatán insoportable, y no regreses hasta que tus padres vuelvan contigo, cariño!”.

Se llama consuelo y no se cansa de repetir con su voz aguda y melosa “llámenme Chelito”. y más vale que luego de esa advertencia todos seamos obedientes. Ambos detalles, Lo de “cariño” y lo de “Chelito” puede constar de constatar los el primer día cuando llegué al colegio y me la encontré en la puerta. Ella estaba dando la bienvenida a padres y alumnos: buen día señorita consuelo le dije ya habíamos tenido la oportunidad de conocernos durante las pruebas y citas previas al inicio de digo agarrando los anteojos que fastidio Aunque intentaba que su voz no hiciera gentil me llamo Consuelo pero debes llamarme “Chelito”, cariño.

¿Entendiste?

_ Sí

_sí. ¿Qué?

_ sí, entendí.

_Entendiste qué

_Que ustedes se llama Consuelo, pero debo llamarla “cariño”

_ No, “cariño” no. Chelito.

 __Está bien, Chelito… sin cariño.

Continúe caminando rumbo a la clase algo molesto por el incidente, pero, para evitar nuevos disgustos, fui repitiendo el nombre de la maestra Para que jamás se borrará de mi cabeza.

Chelito es una mujer Alta y delgadísima, parecería que su esqueleto Apenas ha logrado cubrirse con una capa mínima de piel. Es tan delgada que las medias el escurren desde la rodilla hasta el talón, lugar en el que acumulan en pliegues interminables. Si los átomos existen en sus medias de nylon, imagino que deben haber formado naciones inmensas y muy pobladas entre esas altas montañas y profundos dobleces. Supongo que esos átomos deben organizar eventos de deportes extremos en las medias de Chelito: “concurso de parapente en la rodilla, “Gran Rally” de átomos rumbo al empeine”.

En un intento poco original por ser amable, lo primero que Chelito dijo fue: “no quiero que me miren como a una maestra si no como a una amiga”. Pero bueno cumplir con ese deseo es una tarea demasiado difícil, ser amigo de una señora que puede ponerse la peor de las calificaciones y misericordia o que tiene la facultad para llamar a tus padres y anunciarles que te has portado como un delincuente en plena clase es imposible.

Durante la primera hora ella dijo frente a todos:

-Voy a presentarle a sus dos nuevos compañeritos, quiero que pasen delante nos digan sus nombres y qué esperan del instituto educativo primero de marzo.

Los dos nuevos pasamos al frente y la primera en hablar dijo:

-Me llamo Isabel Martínez y espero poder hacer muchos amigos y amigas, aprender cosas interesantes, jugar fútbol y divertirme.

_Muy bien, cariño. Te damos la bienvenida. Ahora es tu turno.

La maestra dirigió sus ojos bien Javier y qué más diminutos hacia mí y sonrío desplegando sus labios anti borrados de un exagerado color fucsia brillante.

Ella ignoraba cuánto odio hablar en público Así es que dije:

_Me llamo Javier.

_Bien, Javier, ¿y qué más…?__ preguntó en voz de canario.

 __Sólo Javier, no tengo otro nombre.

_Está bien, cariño Pero qué más tienes que decirnos, qué esperas del colegio

__ Ah. Bien. Yo espero…

. Intenté articular alguna palabra pero no me fue posible. Isabel, la otra nueva había dicho todo lo que yo quería decir, lo de los amigos, lo de aprender, lo de divertirme, lo de fútbol. Ella había agotado todas las posibles respuestas Y yo ya no tenía nada nuevo que comentar. Entonces retome el silencio como intentando gastar el tiempo con palabras vacías:

__Del instituto educativo primero de marzo yo espero…

__ ¿Sí?__ dijo la maestra abriendo los ojos moviendo sus manos eran Y algún lugar profundo, insondable y oscuro.

La clase estaba en silencio absoluto todos los ojos clavados en mí miraban una respuesta Entonces algo me salvó: Isabel estornudo como todo un Coronel de policía (con ruido estertores y Muecas) y con eso rompió el silencio de hospital que reinaba en la clase en ese momento y en bus baja a la boca para disimular: “segundo hogar” entonces respondí: Espero que el Instituto primero de marzo sea como mi segundo hogar.

La maestra me miró con emoción maternal hizo como si se cara de sus ojos unas inexistentes lágrimas y me dijo:

__Bellísimas palabras, cariño, bellísimas.

 Luego lanzó una pregunta que, para los nuevos, resulta desagradable ¿hay alguien que quiera invitar a Isabel o a Javier a compartir su banca?

Nuevamente silencio total. Los pupitres tenían ensamblados de a dos y casi todos estaban ocupados. Ocupados por seres humanos entre 11 y 12 años, incapaces de provocar un gesto amable en sus caras. Estoy seguro de que, si en ese momento hubiera caído un rayo sobre la clase, nadie se abría inmutado.

__Repetiré la pregunta __dijo con poco tacto la maestra ___: ¿hay alguien dando muestra de la hospitalidad y cordialidad  que caracteriza a los estudiantes de nuestra noble institución quiera compartir su banca con uno de los nuevos compañeros?

Otra vez silencio. Había miradas que se dirigían al techo. Niñas que se fijaban Atentamente en el tamaño de las uñas de sus manos. Niños que fingían escribir algo en el cuaderno al parecer la hospitalidad no era una característica muy marcada en mis compañeros y compañeras, que parecían congelados hielo de la Antártida.

Entonces Isabel dijo:

__ ¿y qué tal si me siento junto a Javier?

__Muy buena idea __Respondió la maestra, que aún en ese momento sí había dado cuenta que nuestra presencia era casi tan importante como un pepino, para nuestros compañeros.

Nos ubicamos casi al final del salón sin chistar el primer mal momento obligatorio para todo alumno nuevo, yo ya pasado. Tan pronto pude le dije a Isabel:

__ Gracias.

__ ¿por qué?__  preguntó ella.

__Porque me salvaste, no se me ocurría ni una sola  idea para responder la pregunta de la maestra.

__ Ah… por nada. Hay frases horribles y trilladísimas que a la gente le encanta escuchar. no te imaginas la cantidad de maestros que se emocionan cuando le dices la escuela es “como tu segundo hogar” nunca falla… ya has hecho la prueba, ¿no?

__Tienes razón.

__ Y hay muchas frases más, horribles y todas cursis que nunca fallan y que se pueden usar En diversas situaciones.

__ ¿Cómo cuál?

__”Hacer tus sueños realidad”.

__No entiendo.

En ese momento la maestra Chelito desde el frente de la clase, se dirigió a Isabel y le dijo en voz alta, evidentemente molesta y con el ceño fruncido:

__ parece que tu conversación es muy interesante, Isabel Martínez, Y quizá Te gustaría compartir con todos lo que estás diciendo a Javier. Ponte de pie quiero que repitas lo que estabas cuchicheando.

__Era algo sin importancia, Chelito.

__ ¡Que lo repitas he dicho!__gritó aquella que 10 minutos antes había pedido amablemente: “quiero que me vean como a una amiga”, pero que quizá de aclarar que Con ese genio bien, Podría ser amiga de Chucky, “el muñeco diabólico”. Los dos nos quedamos algo asustados, Isabel se puso de pie. Cómo duele un informe y respondió:

__Lo que le estaba diciendo a Javier era que al haber llegado a este colegio…mis sueños se han hecho realidad.

La maestra volvió a poner cara de llanto, eliminó de su rostro la mueca de rabia y con sonrisa temblorosa comento:

__ Bellísimas palabras, cariño, bellísimas.

Isabel se sentó triunfante, me miró y en voz muy bajita añadió:

__Te lo dije.

Apenas la puerta del salón clase se cerró y salimos al pasillo, Ángeles con su dedo índice sellando sus labios e indicándome que no dijera nada.

Caminamos en silencio hasta uno de sus patios mientras mi corazón latía con terror. Entonces, sin poder más, enfrenté al toro por los cuernos:

- bueno, ¿qué quieres de mí?

-¿Yo? Nada -respondió sin siquiera mirarme.

 su voz era suave, apacible, parecía como esas dos palabras fueran el inicio de un poema de amor.

-No comprendo, y es un papel en el que dices que me tienes en tus manos Y…

-Aaaah, lo dices por la nota que le pedí a Isabel que te entregará.

-Sí, claro, por qué más iba ser.

- No seas tonto era una broma, te envié esa nota sólo para ver la cara que ponías…ya la vi, eso era todo.

-¿De verdad?

- Claro, tú no me conoces, soy una bromista de primera.

- Entonceeees, ¿no me vas a delatar?

- pregunte intrigado.

- Claro que no.

No sabía que pensar, mi hermano José, siempre dice que soy una alarmista, que me asustó porque vuela una mosca; en esta oportunidad pensé que José tenía razón.

-Muchas gracias,  Ángeles, te lo agradezco de verdad, pensé que podrías meterme en problemas.

-¿Ah sí?  ¿Y qué tipo de problemas?

-No sé, Pensé que podrías contar en plena clase que estuve a punto de entrar al baño de niñas, o delatarme con Chelito y el licenciado seco, qué sé yo… la verdad es que Pensé que podrías acabar conmigo, qué bueno que todo fue una broma.

-Descuida Javier, no tienes por qué asustarte, yo no sería capaz de hacerte daño, quiero que seamos amigos.

Mientras decía estas palabras ella me regalaba una gran sonrisa, Y yo, que todavía no era un experto en el manejo de este tipo de propuestas, emociones y sonrisas, comencé a disparar nerviosamente un millón de palabras que no eran capaces de encontrar una pausa razonable.

-¿Amigos? ¿ lo dices en serio? ¡Qué bueno, Ángeles!,  A mí también me encantaría, Yo nunca he tenido una amiga, serías la primera, y la mejor, claro. ¡Eso! a partir de hoy serás mi mejor amiga, y no mi mejor amiga en el colegio, que eso se queda muy corto, serás mi mejor amiga en todo el país, y en el mundo, y en el universo, sí, y nuestra amistad durará para siempre, hasta cuando mis bisnietos tengan bisnietos, ¿estás de acuerdo? - De acuerdo - respondió ella volvió a sonreír.

Luego de este breve diálogo sentí que mi corazón volvía a latir con alivio y normalidad. Ángeles recupero de inmediato la categoría de “mi amor platónico”  y yo, la confianza de que no volvería a desplazar la de ahí.

 

Al llegar a la enfermería pedí que me permitiera entrar solo, que además descubriera que lo del analgésico había sido otra excusa desesperada. Entre, le dije a la enfermera que había querido visitarla para darle las gracias por su ayuda y con eso justifique mi presencia allí. Al salir, Ángeles me esperaba sentada junto a la puerta.

-¿Todo bien?- Me pregunto.

-Sí, todo bien.

-¿ya te sientes más tranquilo?

- Totalmente.

Volvimos al salón de clase, entramos y pensé que mi vida retomaría su curso normal y exitoso. Me sentía extrañamente feliz y tenía la sensación de que esa  felicidad me duraría,  cuando menos, 164 años.

 pero estaba muy lejos de la realidad.

Tan pronto llegue a mi pupitre escuché que Ángeles le solicitaba a la maestra metiera conta que le permitiera comentar algo con toda la clase:

-si no fuera algo realmente preocupante, no me atrevería interrumpir la hora de geografía, Chelito. Pero creo que se trata de un tema muy delicado.

- adelante, cariño - dijo la maestra-¿Qué es eso tan preocupante que nos tienes que decir?

-bueno. Lo que quiero denunciar ante la clase es una falta de respeto qué afecta a las chicas de este y otros cursos.

- ¿A qué te refieres, cariño?- pregunto Chelito.

- me refiero a Javier, “el nuevo. Ayer en el recreo, intentó arbitrariamente entrar al baño de mujeres y tuve que impedírselo a la fuerza. De hecho, el golpe en la nariz lo recibió cuando yo tuve que cerrar la puerta para evitar que el entrara.

 Me quedé pasmado. No podía creer lo que estaba escuchando, debía ser una pesadilla, Ángeles era una bruja miserable.

 -Pero qué dices - exclamó con un alarido Chelito- esa  acusación es muy grave- Javier, ponte de pie y ven al frente de la clase.

 Un intenso color rojo verdoso cubría mi rostro. Sentía que toda la clase me miraba como a un criminal. Las chicas susurraban expresiones tipo: “¡qué descarado!”, “es un atrevido”, “¡Sinvergüenza!”.

- Será mejor que tengas una disculpa convincente antes ante esta denuncia-me dijo la maestra con sus ojos desorbitados- de lo contrario esté, tu segundo día de clases podría ser el último. Si hay algo que el Instituto educativo 1 de marzo no tolera es la indisciplina y el irrespeto. ¡Vamos, habla! me quedé en silencio, estaba aturdido, no sabía qué decir. la  maestra continuó:

- no te quedes ahí, como una estatua. Explícanos por qué pretendiste entrar a la fuerza al baño de señoritas. Si  no respondes inmediatamente, tendré que llevarte a la dirección general para que le presentes tu declaración al licenciado seco y a tus padres.

¡Qué esperas!

 Durante esos segundos de blablablá asfixiante y ruidoso de Chelito, yo sentía que el tiempo no corría, mi cabeza daba vueltas y no atinaba una forma digna de escapar ante tanta presión.

 Mis padres me han enseñado lo bueno de ser un tipo que no se busca líos ni complicaciones, a no ofender ni atacar a nadie. si bien yo no quería que ángeles ni a Chelito les ocurriera nada realmente malo ni que un piano se les desintegrara en la cabeza,  en aquel momento les pedía Los Ángeles, a los verdaderos, a los que tienen alas y viven en el cielo, que hicieran uso de sus súper poderes milagrosos y me ayudarán con un favor especial: quería que a esas dos chicharras la lengua se les convirtiera en una piedra pómez por las siguientes dos horas.

Volví a escuchar el “¡qué esperas!” de la  maestra, con un eco que se apoderó de toda la atmósfera, entonces tomé aire y decidí que contaría toda la verdad, aún a Costa de que eso significará que me pusieran en la calle, antes de que el uniforme nuevo se me hubiera desgastado en las rodillas.

 Apunto de pronunciar la primera palabra, alguien levantó en la clase alguien se levantó de en la clase Y dijo con voz firme:

-Javier es inocente, la culpa es sólo mía.

Todos los ojos giraron hacia el lugar de dónde provenía esa voz. Al fondo de la clase, de pie y tan fresca como una lechuga estaba Isabel Martínez.

 

La abuela siempre me contó historias.

Cuando era  muy chico me leía cuentos o simplemente me relataba pasajes de su vida.

 Al principio yo me lo creía todo, de principio a fin, si la abuela

Me decía  que la bruja del cuento tenía 7 pelos en el bigote yo podía jurar ante un notario público que esa era la verdad más absoluta: 7 pelos no 9, no23… eran siete pelos en el bigote y punto.

Un día ella me dijo que en su pueblo había conocido a un hombre que tenía la oreja situada en medio de los ojos, en el lugar mismo donde debería ubicase la nariz. Me contó que todos lo miraban Con lástima incluso con miedo, pero que él, extrañamente, se mostraba muy feliz. Según mi abuela, ella decidió un día ir hasta donde el hombre vivía para preguntarle la razón de su felicidad.  Él le dijo entonces:

-Todas las personas en el mundo acercan una rosa a su nariz y perciben su perfume. Yo soy afortunado porque cuando me aproximo a una rosa puedo escucharla cantar para mí abuela me regalaba estaba esta historia, la del hombre que escuchaba las flores, y yo estaba seguro de que cada palabra sería la exacta y real.

-Luego, con el paso del tiempo, pensé a darme cuenta de qué mucho de lo que me contaba la abuela tenía su pincelada propia, su cuota de fantasía, su dosis de exageración.

 -Es como añadir condimentos a la comida -decía ella para justificar sus ideas locas a veces es bueno probar otros sabores, jugar con lo dulce o hacer una mueca con lo amargo.

Si todo tuviera el mismo sabor y la misma temperatura, la vida Sería muy aburrida, ¿no crees?

Pero hay algo mucho más importante que la abuela me enseñó en esos tiempos larguísimos me sentaba a su lado para escuchar sus historias y compartir sus lecturas. Recuerdo que llegado un instante cualquiera del relato, instante elegido por la abuela, sin importar si a la historia todavía le faltaban 180 páginas para llegar al final, ella  se detenía, cerraba el libro, lo guardaba y me decía:

- quiero que pienses, Javier, ¿Qué pasaría, si el final de la historia fuera este?

- pero, abuela, aún Cenicienta ni siquiera ha conocido al príncipe, el cuento no puede terminar así.

- eso no importa, lo que quiero que pienses en otra manera o en otro momento para terminar la historia.

 Entonces yo me quedaba en blanco por unos minutos dando vueltas y vueltas a la propuesta que la abuela me hacía, y al final le respondía:

-Bueno,  si el cuento llegara hasta donde las dos hermanastras se muestran antipáticas y odiosas, tendríamos qué pensar que o Cenicienta sé sacude o termina por acostumbrarse a que la sigan tratando como un trapo viejo por el resto de su vida.

- O tal vez lo más convincente sería que Cenicienta acudiera una comisaría para denunciar las por  maltrato, imagino que hasta en los cuentos de hadas Existen comisarios y agentes de policía… quizá hasta podría llevarlas a prisión- decía la abuela emocionada y con claro espíritu justiciero.

-O podría acudir a un periodista que se interesará en publicar su caso en un periódico.

 O podría hacerse millonaria viajando por varios países con 1 ratones la van con unos pajaritos cosen vestidos de fiesta.

La abuela me interrumpía y agregaba sus propios ingredientes:

- O podría llamar a su hada madrina y, en lugar de solicitarle un vestido y unos zapatos de cristal, podría dejarse de deseos bobos y pedir directamente unos pantalones vaqueros, mochila súper motocicleta para viajar por todo el mundo.

La abuela me enseñó a jugar con los finales, aún ahora, cuando recordamos los viejos cuentos, ella invita a que sigamos encontrando nuevas maneras de llegar a la palabra FIN.

Hace unas semanas le pregunté:

- Oye, abuela… no hemos pensado en la eventualidad de que Cenicienta realmente quiera, a toda costa, casarse con un príncipe, ¡crees  que deberíamos contemplar la posibilidad de que se casen, sean felices y coman perdices?

Yo sabía que a la abuela no le gustaban los finales con matrimonios…ella decía que antes de ese final los escritores deberían ser más creativos y proponer cosas tipo: “ y se enamoraron, y estudiaron en la universidad, y conocieron el mundo, y se matricularon en un curso para conocer las Estrellas, y adoptaron una mascota, y subieron a varias montañas y aprendieron a cocinar platos típicos de kuala Lumpur, y aprendieron italiano y portugués, y Se juntaron a un grupo de activistas por la paz, y se dedicaron a recolectar manzanas en cada abril…”.

Ella me preguntó:

-¿Crees que Cenicienta quisiera casarse con el príncipe?

-Bueno, no lo sé,  pero qué pasaría si así fuera.

-Es una buena pregunta Javier, y creo que entre las buenas alternativas de un final adecuado podría estar la del matrimonio. Sí Cenicienta y el príncipe insisten en casarse con tanta urgencia, yo diría que está bien, pero le buscaría otra vuelta más creativa, escribiría: “ se casaron fueron felices y jamás comieron perdices Porque Cenicienta y el príncipe pertenecían a la Asociación de Vegetarianos Protectores de las Aves Silvestres en Peligro de Extinción de los Cuentos de Hadas”, ¿qué te parece?

Creo que no lo dije antes…mi abuela es vegetariana.

 

 

Isabel se puso de pie y dijo:

-Javier es inocente, la culpa es sólo mía.

 yo recordé a mi abuela, quise que en ese momento alguien le escribiera la palabra FIN  a esa historia para inventarle uno nuevo, que el tiempo no avanzar a por donde quería fluir, sino que se colara por un recoveco  y encontrara una salida creativa.

Si luego del instante que Isabel había decidido atribuirse la culpa, no se hubiera su citado ni un solo hecho más; si la maestra no hubiera continuado con su interrogatorio feroz, si las miradas de todos nos hubieran adherido como moscas al rostro de “la nueva”…

Quizá yo habría pensado que Isabel era un ángel que había venido volando desde el cielo… pero volando en un jet última generación, porque si venía agitando sus alas en plumas quizá habría demorar más de lo necesario y no habría llegado en el momento preciso para liberarme. Un ángel que había aterrizado para salvar mi pellejo, para evitar que la multitud mi apedreara en pleno salón de clases. Y por ese motivo por salvarme del terrible aprieto en el que me encontraba, yo le habría construir monumento los parques de la ciudad ,me habría inventado canciones de gratitud y le abrí escrito poema con rima forzada titulado: Isabel eres un ángel (con perdón de la ortografía)

 Si yo hubiera podido crear otro final, habría llamado a esa hada madrina gorda, la de cenicienta, y de habría pedido que me concediera un deseo: “que convirtiera mi mochila en una gran calabaza, para lanzársela en plena cabeza a chelito y a esa bruja llama ángeles”.

Bueno, cabe también la posibilidad de otro final menos poético y nada celestial.

Quizá era lógico creer que Isabel estaba loca de atar, porque se estaba echando un problemón  un ajeno encima, y ella tan tranquila como si nada.

 Estaba embarrando su segunda día de clases con casi imposible de limpiar, estaba apuntando su nombre con puño y letra propios en la temible lista negra el licenciado seco y de la consuelo (“que pocas ganas de llamar la chelito”).

 O quizá todo esto era una pesadilla; yo me había quedado dormido y había soñado con un nuevo colegio llamado instituto educativo 1 de marzo, golpe en la nariz, con una maestra con labios hartos de color fucsia, con una niña más linda que los ángeles y con un ángel que se llamaba Isabel…

 

_ ¿Qué has dicho? - preguntó absorta la maestra.

-Eso, que escuchó, que la culpa es sólo mía, Javier no tiene nada que ver en esto

- respondió Isabel.

-¿y por qué no lo dijiste antes? ¿qué tal la pregunta? Como si se le pudiera contestar a la maestra “no pude hablar porque usted no ha detenido su lengua de lora desde que este rollo comenzó”.

Me quedé fijamente Isabel sin tener idea de cuál sería su plan, pero algo me decía muy dentro que yo estaría dispuesto escucharlo todo, todo, todo, salvo un discurso en el que ya se echa haría encima ese problema tan gordo, que en realidad era sólo mío.

Ella continuó  firme y desenfadada:

-No se lo dije antes, Chelito, porque es de muy mala educación interrumpir a los mayores.

Era una experta, Isabel debía detener cuaderno repleto de esas frases trilladas que salvan en cualquier ocasión.

-Eso está bien cariño, pero ahora, ¿quieres explicarme qué es lo que está ocurriendo aquí?

-Es muy sencillo…

¿sencillo? Cómo podría decir sencillo cuando yo sentía que estaba caminando al borde del precipicio. Ella continuo…

- el primer día en clases, o sea ayer,   Javier y yo decidimos salir juntos al recreo, damos conocer cada rincón del colegio. Anduvimos por los patios, por el comedor, se cae la secundaria y en un momento, mientras cabeza mina vamos y tus al edificio el jardín de infantes, oso que venías de la cancha de fútbol al otro lado de la pared, aterrizó en la nariz de Javier el gol que fue tan fuerte que comenzó a sangrar muchísimo. Yo lo llevé hasta el baño más cercano para que pudiera limpiarse y cuando intentamos entrar, abrimos la puerta y nos dimos cuenta de que ese bañó era el de mujeres. Retrocedimos, ángeles -que estaba en el interior- debió de sorprender se ante la presencia de Javier, ella cerró la puerta y yo decidí llevarlos a donde estés encontraba, ¿lo recuerda? Chelito recuperó el color normal en su rostro, se quitó los anteojos y les limpio el vapor provocado por su alta temperatura; luego, mucho más tranquila pero aún enérgica,  pregunto:

- ¿y por qué no lo llevó hacia un baño de hombres?

- porque apenas conozco el colegio, este es mi segundo día. Además, era una emergencia, mire como que hago el pobre…

 Dijo “el pobre” y todos me miraron con lástima. Era sorprendente lo rápido que podía pasar de superman el supercucaracha.

- bueno -dijo chelito-, está bien, creo que aquí todo queda claro, aquí ha habido una emergencia y un malentendido. Te pido, Javier, que te familiares con la localización de los baños para hombres y  así evitaremos nuevos inconvenientes. Puedes volver a  tu sitio.

Caminé hasta mi pupitre, volteé para mirar a Ángeles y noté que estaba roja de la furia.

su plan de exterminio había fracasado.

Chelito fucsia.

Ángeles roja.

Yo verde.

Isabel… como si nada.

 

 

Isabel

-         Por instinto, supongo.

-         Eso fue lo que Isabel me respondió cuando le pregunté por qué me había ayudado. Le agradecí, por supuesto, pero jamás imaginé que su respuesta tendría una palabra tan curiosa: “instinto”. A esa palabra yo la asociaba con Discovery Channel, cuando las mamás Chimpancés defienden a sus hijos chimpancecitos de otros animalones que quieren comérselos de un solo bocado. O cuando las tortuguitas que han nacido bajo la arena de la playa salen del agujero y tienen que caminar como cincuenta metros hacia el mar; distancia que en las medidas propias de las tortuguitas debe significar lo que para nosotros ir de la tierra a Júpiter.

-No entendí lo del “instinto” en el caso de la defensa que hizo Isabel conmigo y para salir de dudas le pedí aclaración.

Ella me dijo:

Oye, te estabas hundiendo, tenías cara de tonto frente a toda la clase, no tenías ni idea de cómo solucionar tu problema, a mí se me ocurrió una buena salida, imagino que sacarte del pantano cuando estás en el pantano a punto de ahogarte, sería un instinto, ¿no? Bueno, instinto y… sobre todo, amistad.

Amistad, amistad, amistad, sí… eso que comenzaba a unirme con Isabel se llamaba “amistad”. Luego de esas palabras le conté toda la verdad, del principio hasta el final. Sentí que se lo debía. Ella se había portado como a mejor defensa junto a la portería y había evitado que me hubieran goleado sin piedad.

En esta confesión sincera ni siquiera dejé de lado el vergonzoso placer que me provocaron las poquísimas horas de gloria, por creerme Superman ante la admiración de todo el colegio.

_Torpe-me dijo-, elegiste muy mal el súper héroe.¿ alguna vez has visto a Súperman con hemorragia nasal?¿no te parece que se vería ridículo?

- Bueno sí… pero ya olvidémonos de eso, he vuelto a ser el Clark Kent de antes.

Gracias al “instinto” y a la amistad de Isabel yo continuaba sentado en mi pupitre del salón de séptimo año, y después de todo, ni Chelito ni el director Seco querían colocarme una soga alrededor del cuello.

Lo único que no me atreví a confesarle fue lo del flechazo, esa cosa extraña cuando ví por primera vez a Ángeles (y por segunda, por tercera y por cuarta vez), no sé, sentí algo de vergüenza, además, yo ya no  quería volver a pensar  en todo lo que me había ocurrido por culpa de esa bruja.

En mi segundo día, durante el recre, Isabel y yo decidimos sentarnos bajo las ramas del limonero, ese árbol a su lado un “originalísimo” rótulo que decía “Limonero”, para evitar confusiones y que nadie fuera a pensar que en lugar de árbol de limones eso era un laboratorio de física.

La elección del sitio fue estratégica. Llegado el momento, y para mayor seguridad decidimos sentarnos con toda la distancia posible de las canchas de fútbol. Aunque en verdad yo jamás había recibido un pelotazo, la historia que había contado ganó tanta credibilidad que hasta pensamos que podría hacerse realidad.

-¿Por qué te cambiaste de colegio?- me preguntó.

-Porque acabo de regresar al país. El trabajo de mi papá es horrible, cuando ya me comienzo a sentir a gusto en un colegio, cuando al fin logro hacer amigos, llega mi papá y dice que le han asignado “una misión” y que debemos irnos.

- ¿Una misión?, ¿a qué se dedica tu papá? ¿Es investigador?. ¿Astronauta?

-No, qué va. Dice que es una “misión” para dárselas de importante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Actividades:

1.      Nombra 10 características físicas y personales de Javier y 10 de Isabel. (las puedes crear, según tu imaginación).

2.      ¿Qué actitudes negativas observas en ángeles, la antagonista de esta historia? Menciona mínimo cinco.

3.      ¿Qué otra historia crearías tú para salvar a Javier de los regaños de la docente Chelito?

4.      Redacta una página sobre tu opinión sobre lo que opinas tú de lo que se vive en un colegio, es decir, ¿cuáles son esas emociones, ese sentir, con relación a los compañeros de clase, tus profesores?

 


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